14 junio 2024
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, suele jactarse de que su país es líder mundial en el desarrollo de armas hipersónicas, que viajan más de cinco veces más rápido que la velocidad del sonido.
Pero en los últimos años, un gran número de físicos rusos que trabajan en esa industria han sido acusados de traición y ahora están en prisión.
Grupos de derechos humanos denuncian una ola de represión excesiva.
La mayoría de los detenidos son ancianos y ya tres de ellos han muerto.
A uno que se encontraba hospitalizado, luchando por su vida en la última fase de un cáncer terminal, lo sacaron de la cama y murió poco después.
Otro es Vladislav Galkin, un académico de 68 años cuya casa en Tomsk, en el sur de Rusia, fue allanada en abril de 2023.
Un grupo de hombres armados y con máscaras negras llegaron a las 4:00 de la madrugada, revisaron los armarios de su casa y se llevaron papeles con fórmulas científicas, según el relato de un allegado.
La esposa de Galkin, Tatyana, cuenta que les dijo a sus nietos, a quienes les gustaba jugar al ajedrez con él, que estaba en un viaje de negocios.
Tatyana asegura que la agencia de seguridad rusa, el Servicio Federal de Seguridad de la Federación de Rusia (FSB), le ha prohibido hablar sobre el caso.
Escrutinio sobre la tecnología hipersónica
Desde 2015, Rusia ha arrestado a 12 físicos, todos ellos vinculados de alguna manera con la tecnología hipersónica o con instituciones que trabajan en ella.
Todos están acusados de alta traición, un delito que puede incluir pasar secretos de estado a países extranjeros.
Los juicios por traición en Rusia se llevan a cabo a puerta cerrada, por lo que no se sabe de qué se los acusa exactamente.
El Kremlin sólo ha dicho que “las acusaciones son serias” y se ha negado a comentar más debido a que los servicios especiales rusos están involucrados en los casos.
Pero colegas de los acusados y abogados de defensa afirman que los científicos no participaron en el desarrollo de armas y que algunos de los casos se basan en que colaboraron abiertamente con otros investigadores extranjeros.
Críticos sugieren que el FSB quiere crear la impresión de que los espías extranjeros están tratando de obtener secretos sobre las armas rusas.
La tecnología hipersónica implica que los misiles pueden viajar a velocidades extremadamente rápidas y también pueden cambiar de dirección durante el vuelo, evadiendo las defensas aéreas que puedan existir.
Rusia afirma que ha utilizado dos tipos de misiles hipersónicos en su guerra contra Ucrania: el Kinzhal, lanzado desde un avión, y el misil de crucero Zircon.
Sin embargo, Kyiv asegura que sus fuerzas han logrado derribar algunos misiles Kinzhal, lo que plantea dudas sobre sus capacidades reales.
A medida que se desarrolló y desplegó la tecnología, los arrestos continuaron.
Poco después del arresto de Galkin en abril de 2023, lo pusieron en prisión preventiva el mismo día que a otro científico, Valery Zvegintsev, con quien había coescrito varios artículos científicos.
La agencia de noticias estatal rusa Tass citó a una fuente que explicó que el arresto de Zvegintsev pudo haber sido motivado por un artículo que fue publicado en una revista iraní en 2021.
Los nombres de Galkin y Zvegintsev aparecen en un artículo sobre los mecanismos de admisión de aire para aviones de alta velocidad publicado por una revista iraní.
Durante el verano boreal de 2022, el FSB arrestó a dos colegas de Zvegintsev que trabajaban en el mismo instituto.
Arrestaron al director y al exjefe de un laboratorio de aerodinámica.
Empleados del Instituto de Mecánica Teórica y Aplicada (ITAM) escribieron una carta abierta en apoyo a los tres compañeros arrestados.
Ahora eliminada del sitio web del instituto, la carta afirmaba que las personas arrestadas eran conocidas por sus “brillantes resultados científicos” y que “siempre se habían mantenido fieles” a los intereses de su país.
Además, explicaba que el trabajo compartido públicamente había sido revisado en repetidas ocasiones por la comisión de expertos del ITAM, quienes buscaron información que podría ser considerada como clasificada, pero no encontraron nada comprometedor.
“La tecnología hipersónica es un tema por el que ahora pueden encarcelar a la gente”, explica Yevgeny Smirnov, abogado de la Primera División, una organización legal y de derechos humanos rusa.
Smirnov solía defender a científicos y otras personas acusadas de traición en los tribunales antes de mudarse de Rusia a Praga, República Checa, en 2021, por temor a las repercusiones de su trabajo.
Afirma que ninguno de la docena de científicos que fueron arrestados tenía nada que ver con el sector de defensa, sino que estudiaban cuestiones científicas como la deformación de metales a velocidades hipersónicas o los efectos de las turbulencias.
Las detenciones comenzaron hace algunos unos años con Vladimir Lapygin, quien hoy tiene 83 años. Fue encarcelado en 2016, pero lo pusieron en libertad condicional cuatro años después.
Había trabajado durante 46 años para el principal instituto de investigación de la agencia espacial rusa, TsNIIMash.
Lapygin fue condenado por un paquete de software para cálculos aerodinámicos que envió a un contacto chino.
Alega que envió una versión de demostración como parte de una serie de conversaciones sobre la posibilidad de vender el paquete completo en nombre del instituto.
Sostiene que la versión que compartió no contenía ninguna información secreta, era sólo un ejemplo que había sido “descrito repetidamente en publicaciones abiertas”.
Lapygin le dijo a la BBC que todos los arrestos aparentemente vinculados con los misiles hipersónicos “no tenían nada que ver” con el desarrollo de armas.
Fuente: https://www.bbc.com/mundo/articles/cw0034w7leyo
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